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jueves, 10 de diciembre de 2015

Pisoteando la fantasía, una vez más, por qué no

No os podéis imaginar la frustración que siento ahora mismo. «Qué exagerada», pensaréis; puede ser. Pero veréis, es que después de años y años y años peleando para intentar que se deje de denigrar el fantasy y se empiece a considerar que quizá, tal vez, es posible que, haya buenas obras y buenos autores enmarcados en el mal llamado género fantástico… ver estas cosas me hunden en la miseria y me dan ganas de hacerme un ovillo y llorar muy fuerte.

Veréis, esta mañana me he desayunado con este artículo de El Diario (un periódico al que no solo tengo en gran consideración, sino que además cuenta entre sus redactores con grandísimos profesionales. Algunos de ellos incluso son amigotes míos, pobrecitos). Mi cabreo ha ido en aumento conforme avanzaba en el artículo hasta que, al final, ha alcanzado la masa crítica. ¿Por qué?, diréis. Pues porque me ha parecido una bofetada con la mano abierta a todos los que estamos intentando dignificar el género. Porque la autora del artículo no se ha molestado en intentar siquiera aclararse ella antes de redactarlo. Porque mezcla y confunde conceptos, géneros, subgéneros y públicos objetivos, y porque al mezclar y confundir todo eso lo que consigue es insistir una vez más en el axioma contra el que llevamos peleando décadas los que nos dedicamos a esto de la fantasía.

Vamos, que viene siendo, una vez más, Fantasía = niños o niñatos leyendo libros simplones. Fantasía = Caca. Añadiéndole la variante novedosa Fantasía = nueva arma del feminismo combativo.

Empezando por lo más obvio (tan flagrante era que hasta lo han editado al oír el clamor enfurecido de las masas, así que no lo busquéis que ya no está), decir que de “Los juegos del hambre” y similares han surgido nuevas voces de la fantasía como «Ursula K. LeGuin» es una afrenta y un ultraje tanto a los autores y lectores de fantasía y ciencia-ficción como a los periodistas. Es una falta de rigor informativo tan burra que creo que no voy ni a comentarla, salvo tal vez para guiñarle el ojo a la redactora del artículo y decirle amablemente que haga el favor de buscar el nombre de LeGuin en Google. Tan simple como eso.

Obviando esa burrada, y metiéndome en el artículo en sí (y teniendo en cuenta que, como os decía, lo han editado un poco al oír nuestros aullidos ultrajados… y solo han conseguido liarlo un poco más), lo que el reportaje supuestamente serio, extenso y documentado viene a decir, así un poco resumido, es que:

1- El antecedente y la causa del auge de lo que ellos llaman High Fantasy, al que denominan indistintamente Young Adult por variar de párrafo a párrafo, está en “Crepúsculo” y en “Los juegos del hambre”.
2- El High Fantasy se caracteriza por «situarse en un mundo paralelo contemporáneo […] en el que una lucha sin parangón obliga a los protagonistas a enfrentarse a poderosas fuerzas del mal».
3- El arquetipo de las sagas de High Fantasy contiene «a una protagonista adolescente de apariencia mundana y normal que, enfrentada a las enormes vicisitudes del mundo que la rodea, descubrirá en su seno un poder mágico que la convertirá en imprescindible para la salvación de todo aquello que conoce».
4- Básicamente, el High Fantasy es “Los juegos del hambre”
5- Es ahora, con “Los juegos del hambre” y similares, cuando el género «ha trascendido a los jóvenes adultos» y hay gente de 30-44 años que lee esos libros protagonizados por una adolescente enfrentada a las poderosas fuerzas del mal con su poder mágico único.
6- Además, muchos de esos libros están protagonizados por «chicas empoderadas», y la «nueva generación de escritoras» de este género está aprovechando para crear una nueva «tendencia young adult feminista» donde «las chicas son guerreras» (sic.).
7- Como mucho, si es que la hay (porque solo lo insinúa en un párrafo y creo que ha sido uno de los que han editado a posteriori), la única diferencia entre el High Fantasy y el Young Adult es que el primero está en una cosa medieval con magos y elfos y dragones y hadas, y el segundo en otro lado.


Ahora decidme que no es para encabronarse de buena mañana y dedicarse a morder paredes. Lo que viene a decir este artículo es que seguimos en las mismas, la fantasía es un género de adolescentes, las mujeres solo escribimos con protagonistas femeninas y casi exclusivamente para otras mujeres o para jovencitos, y, lo que es más humillante, el baremo de calidad de la fantasía es “Crepúsculo” y “Los juegos del hambre”, que son los que han provocado este auge.

De las adaptaciones de “El señor de los anillos” y “Canción de Hielo y Fuego”, ni palabra (que, señores, eso SÍ es High Fantasy, al menos lo primero; lo segundo entra más en el Grimdark, pero qué les voy a contar a ustedes de la diferencia entre High Fantasy y Grimdark si piensan que el súmmum de la fantasía es precisamente una distopía de ciencia-ficción…). De la oleada de autores que se han encargado de demostrar la enorme calidad que puede recoger la fantasía, ni palabra (ni una mirada de reojo a autorazos de la calidad de George R. R. Martin, Brandon Sanderson, Joe Abercrombie, Neil Gaiman, Jim Butcher, Patrick Rothfuss, R. Scott Bakker, Andrzej Sapkowski… y la única mención a una autoraza de la categoría de Ursula K. LeGuin la confunde con una de las nuevas autoras de trilogías adolescentes en primera persona del presente. MANDA. HUEVOS). De la posibilidad de que haya autores que escriban sus libros para un público lector 1-adulto 2-sin género 3-con criterio literario y que lo hagan con gran calidad, ni palabra. Es que ni siquiera se plantean la posibilidad de que haya algo en fantasía que no sea una distopía adolescente o la Dragonlance. Pues sí que estamos buenos.

(Nota marginal: da la sensación de que denigro a los lectores de distopías adolescentes o fantasía clásica ochentera. Nada más lejos de mi intención ;) lo que pretendo aquí es demostrar la amplitud y calidad del panorama, no decir que quien lee novelas de YA no tiene criterio o que entre esas novelas no haya cosas de calidad)

Mejor lo dejo aquí, que me va a salir una úlcera. Solo decir a los amigos de El Diario que, por favor, la próxima vez que quieran escribir un artículo sobre un tema del que no tengan ni idea no dediquen cinco minutos a hacer una búsqueda superficial en Google: mejor pregunten. Hay millones de expertos en TODOS los temas. En este, también. Es tan sencillo como dejar que sea quien sabe del asunto el que lo explique, y todo será mucho más hermoso y habrá alegría generalizada.

Aprovecho para dejaros este bonito enlace a una de las entradas antiguas del blog, con el precioso título «Fantasía = Caca». Han pasado años y seguimos sin avanzar. Por cada pasito que damos, alguien nos empuja veinte para atrás. Es desesperante y es frustrante, y si alguien considera que estoy exagerando mucho que pruebe a dedicar años y años, horas y horas y horas cada día, a una profesión que la gente se dedica a denigrar como pasatiempo los sábados a mediodía. Bueno, en mi caso a dos profesiones, que aparte de escritora de fantasía soy periodista. Todo muy bien.