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miércoles, 25 de febrero de 2015

Que no es lo mismo autopublicar que autoeditar

Ah, ¿no?, os preguntaréis. Pues no, aunque se empleen ambos términos de forma indistinta (a.k.a. como le venga a la mente o a la mano en esos momentos al que está haciendo referencia al tema) y aunque se utilice mucho más el primero que el segundo.

¿Y cuál es la diferencia? Pues la diferencia es algo fundamental, algo que todos los escritores que van a pasar o han pasado por el trámite de publicar sin editorial deberían tener clarísimo (más que eso, grabado a fuego en las meninges) y que todos los lectores que se enfrentan a la tesitura de comprar un libro sin sello editorial deberían aprender a diferenciar. Aunque esto último no es fácil, y por eso quizá sea también tarea de los autores encontrar la forma de hacer llegar a los lectores esa información: la que les dice si un libro es autopublicado o autoeditado. ¿Por qué? Pues porque es la garantía, es «lo que le da calidad a la película» (o, en este caso, a la novela).

Por ejemplo, un libro con los mapas sin erratas...
En realidad, el nombre lo dice todo. “Autopublicado” es un libro cuyo autor ha decidido publicar sin ayuda de nadie, ni editorial ni perrito que le ladre; “autoeditado”, por el contrario, es un libro cuyo autor ha decidido EDITAR por su cuenta. Y ahí es donde radica la diferencia: en la EDICIÓN. Porque no es lo mismo un libro publicado (es decir, puesto a disposición del público, sea por el propio autor o por una editorial convencional) que un libro editado: corregido, reescrito, reestructurado, valorado, cuidado, mimado, maquetado, con una buena portada y un buen diseño, bien presentado, BIEN HECHO.

Un libro en el que la portada sea original y "suya".
La diferencia, entonces, está en el respeto que el autor se tenga a sí mismo y a sus lectores. Porque soy de las que opinan que un lector, y también una novela, merecen el máximo cuidado y la máxima atención. Un libro autoeditado es un libro al que su autor ha mimado al máximo, dedicándole todo el trabajo que merecía (y que, por desgracia, muchas veces las editoriales no pueden o no quieren dedicarle; hablo en general, así que que nadie se me eche encima, pero cada día se tiene menos cuidado, cada día se invierte menos en los detalles que marcan la diferencia —corrección ortotipográfica y de estilo, maquetación, revisión, diseño original de portadas, promoción—, quizá porque las editoriales venden menos libros y no desean tener menos ganancias...). Ese mimo es el que el autor de la novela sí puede (y DEBE) darle. Porque es el que da la diferencia entre un libro publicado y uno editado, entre un libro mediocre y un libro bueno (o, al menos, correcto).

Se pueden hacer virguerías con la maquetación,
echándole trabajo y tiempo...
¿Que un autor solito no cuenta con medios suficientes para hacer el trabajo que antaño hacían las editoriales? Claro que sí =) querer es poder, y sólo es necesario querer hacer un buen trabajo para hacerlo. Lo que un libro necesita para no ser autopublicado sino autoeditado (y, por tanto, cumplir ese mínimo de calidad que se espera y se exige a una novela cuando a cambio se pide un dinero, sea cuanto sea) es una serie de puntos que cualquier autor puede cumplir por sí mismo o con la ayuda de unas pocas personas: pedir una valoración con un cierto criterio (para eso están los lectores “cero” o “beta”, y no, no valen la madre o el cuñado del autor), hacer los cambios que sean necesarios para que la trama y la estructura sean correctas (siguiendo los consejos de esos lectores), hacer una corrección ortotipográfica y de estilo (para eso hay profesionales; y no, por muy bien que escribamos lamentablemente no suele ser fiable la corrección que nos hagamos nosotros mismos...), realizar (o encargar, si no somos mañosos y/o no sabemos cómo hacerlo) una maquetación y un diseño de portada y contraportada correctos, atractivos y comerciales. Asegurarse de que el producto (sí, es un producto, se vende, ¿no?) tiene la mayor calidad posible. En todos los aspectos. Y si hay puntos que no puede cumplir por sí mismo, hay muchos profesionales que pueden ayudarle en todas esas tareas, y que no están sujetos a ninguna editorial.

Las cosas bien hechas, bien parecen ;)
Yo, en mi caso, procuro que mis novelas autoeditadas tengan, incluso, mayor calidad de la que tienen mis novelas publicadas con editorial: son muchos factores que no puedo controlar cuando publico bajo un sello, y que sí puedo controlar editando por mi cuenta (y para eso cuento con una correctora de bandera como es Natalia Cervera, a quien conoceréis por ser quien corrige las novelas de George R.R. Martin en España, y con un portadista y “mapero” increíble como es Fernando López Ayelo, muy relacionado con el mundo de las reproducciones de Tolkien), y me he encargado de reciclar mis conocimientos de maquetación para asegurarme de que mis novelas salen al mercado exactamente como yo quiero que salgan. Y si para ello he tenido que invertir meses de trabajo (aparte de los años de escritura), pues que así sea.

Un libro en el que la portada
refleje el interior. Por ejemplo.
¿Y para qué dedicarle tanto esfuerzo, tanto tiempo y tanto sacrificio? Pues porque sólo así se consigue lo que comentaba al principio, que los lectores comprendan la diferencia entre un libro autopublicado y uno autoeditado y se den cuenta de que un libro que salga a la venta lejos de los sellos editoriales no tiene por qué ser peor que los que tienen logotipo. Porque la autoedición no es sinónimo de baja calidad, sino todo lo contrario: ¿quién mejor que un autor para darle a su libro todo el cuidado, el cariño y el trabajo que su obra merece? Y ese cuidado, ese cariño y ese trabajo se notan, y mucho, en la calidad. Tanto que, a veces, esa calidad es superior a la de los libros con sello editorial (si la editorial no se preocupa por esos detalles tanto como el autor). Y, cuando los lectores se den cuenta de ese dato, dejarán de mirar con suspicacia a los libros publicados por su propio autor y los comprarán con gusto. Porque sabrán que los libros autoeditados (que no autopublicados) van a cumplir sus expectativas, al menos en lo que a calidad se refiere.

¿En conclusión? Si eres un lector, mira a ver si un libro está simplemente autopublicado o, por el contrario, su autor ha dedicado tiempo, esfuerzo y/o dinero a dejarlo impecable antes de su publicación. Y, si eres un autor, entiende que sólo ofreciendo productos de calidad se consigue que la gente reciba tu trabajo como se merece, con una buena crítica, con una alabanza, con una recomendación y con la compra del siguiente ;)